Real Monasterio de El Escorial

Patrimonio de la CAM (I)
El saber ocupa un lugar - Siglos XVI y XVII
Real Monasterio de El Escorial
El Real Monasterio de El Escorial fue concebido como palacio, panteón real y monasterio de frailes jerónimos.
El 2 de noviembre de 1984, en coincidencia con la celebración del cuarto centenario de la colocación de la última piedra, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reunido en la ciudad argentina de Buenos Aires, inscribió el Monasterio en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, como “El Escorial: Monasterio y Sitio”. Esta figura incluye el Monasterio y otros enclaves de realengo, la Casita del PrÃncipe y la Casita del Infante, ambas diseñadas por Juan de Villanueva para Carlos III.
Música de la época (Folias de España, de Jean Baptiste Lully)
Ubicación
El Real Sitio está situado en San Lorenzo de El Escorial (Comunidad de Madrid), ocupa una superficie de 33.327 m², sobre la ladera meridional del monte Abantos, a 1.028 m de altitud, en la Sierra de Guadarrama. Coordenadas: 40° 35′ 21.04″ N, 4° 8′ 52.62″ W En decimal 40.589178°, -4.14795°
Historia
“…nadie ve El Escorial sin llenarse de gloria, de orgullo nacional (…), él recuerda el poder, la riqueza, la civilización, los vastos conocimientos e influjo de esta gran nación en el siglo XVI (..), él escita la admiración y aun la envidia de las Naciones extranjeras.” José Quevedo.
El Monasterio de El Escorial fue promovido por Felipe II, entre otras razones, para conmemorar su victoria en la batalla de San QuintÃn, el 10 de agosto de 1557, festividad de San Lorenzo. Esta batalla marcó el inicio del proceso de planificación que culminó con la colocación de la primera piedra el 23 de abril de 1563, bajo la dirección de Juan Bautista de Toledo. Le sucedió tras su muerte, en 1567, el italiano Gian Battista Castello El Bergamasco y, posteriormente, su discÃpulo Juan de Herrera. La última piedra se puso 21 años después, el 13 de septiembre de 1584.

El edificio surge por la necesidad de crear un monasterio que asegurase el culto en torno a un panteón familiar de nueva creación, para asà poder dar cumplimiento al último testamento de Carlos V de 1558. El Emperador quiso enterrarse con su esposa Isabel de Portugal y con su nueva dinastÃa alejado de los habituales lugares de entierro de los Trastámara.
Arquitectura
En realidad el origen arquitectónico de su planta es controvertido. Dejando a un lado la feliz casualidad de la parrilla, que no apareció hasta que Herrera cerró la fachada principal con la “falsa fachada” de la biblioteca y eliminó seis de las torres, la planta parece estar basada más bien en las descripciones del Templo de Salomón de la Biblia y de las realizadas por el historiador judeo-romano Flavio Josefo.
Esta idea debió ser modificada por las crecientes necesidades del convento y las funciones que Felipe II quiso que albergara el edificio (panteón, basÃlica, convento, colegio, biblioteca y palacio), por lo que tuvo que duplicarse las dimensiones iniciales del proyecto. Las estatuas de David y Salomón flanquean la entrada a la basÃlica recordando el paralelismo con el guerrero Carlos V y el prudente Felipe II. Del mismo modo, el fresco de Salomón se sitúa en el centro de las bóvedas de la Biblioteca mostrando su imagen de mayor sabidurÃa: el famoso episodio con la Reina de Saba.
Principales Secciones
Biblioteca: Dotada de una colección de más de 40.000 volúmenes y de extraordinario valor, ubicada en una gran nave de 54 metros de larga, 9 de ancha y 10 metros de altura con suelo de mármol y estanterÃas de ricas maderas nobles primorosamente talladas.
La bóveda de cañón del techo de la biblioteca está decorada con frescos representado las siete artes liberales, esto es: Retórica, Dialéctica, Música, Gramática, Aritmética, GeometrÃa y AstrologÃa.

Palacio de Felipe II: Formado por una serie de estancias decoradas con austeridad, fue el lugar de residencia del rey Felipe II. Situada junto al altar mayor de la BasÃlica, cuenta con una ventana que permitÃa al rey seguir la misa desde la cama cuando estaba imposibilitado a causa de la gota que padecÃa.
BasÃlica: Precedida por el Patio de los Reyes, verdadero núcleo central de todo el conjunto, en torno al cual se articulan las demás dependencias. También les sirve a los alumnos de este y otros colegios para celebrar las fiestas.

Sala de batallas: Donde en pinturas al fresco se representan las principales batallas ganadas por los ejércitos españoles.
Cripta: Fue construida por Juan Gómez de Mora según planos de Juan Bautista Crescenzi. Consta de 26 sepulcros de mármol donde reposan los restos de los reyes y reinas de las casas de Austria y Borbón, excepto Felipe V y Fernando VI, que eligieron La Granja de San Ildefonso y las Salesas Reales respectivamente.
Faltan también, por tanto, los restos de los reyes Amadeo I, de la casa de Saboya, y José I Bonaparte, enterrados en la BasÃlica de Superga de TurÃn y en Los Inválidos de ParÃs, respectivamente.
También reposan los restos de las reinas consortes que son madres de rey. Además del único rey consorte que ha habido en España, Francisco de AsÃs de Borbón, esposo de Isabel II.
Salas Capitulares: Destinadas actualmente a pinturas, eran las salas donde los monjes celebraban sus CapÃtulos, especie de confesiones mutuas para mantener la pureza de la congregación. Desde tiempos de Velázquez, que intervino en su decoración, albergaron importantes pinturas. A pesar del traslado de muchas al Museo del Prado, actualmente se exhiben varias tan importantes como La Última Cena de Tiziano y La túnica de José de Velázquez.
Pinacoteca: Formada por obras de las escuelas alemana, flamenca, veneciana, italiana y española, de los siglos XV, XVI y XVII. Incluye diversas obras de Pieter Coecke, pintor predilecto de Felipe II, asà como de El Bosco, la famosa Crucifixión de Rogier van der Weyden y una Adoración de los pastores de Tintoretto. En otra sala, conocida como Iglesia Vieja, se exhibe El Martirio de san Lorenzo, de Tiziano, que Felipe II encargó para el retablo principal de la basÃlica pero que se descartó por su colorido oscuro, poco visible a cierta distancia.
Museo de arquitectura: En sus once salas se muestran las herramientas, grúas y demás material empleado en la construcción del monumento, asà como reproducciones de planos y documentos relativos a las obras, con datos muy interesantes sobre las mismas.
Relicarios: Siguiendo uno de los preceptos aprobados por el Concilio de Trento referente a la veneración de los santos, Felipe II dotó al Monasterio de una de las mayores colecciones de reliquias del mundo católico. La colección se compone de unas 7.500 reliquias, que se guardan en 507 cajas o relicarios escultóricos trazados por Juan de Herrera y la mayorÃa construidos, por el platero Juan de Arfe Villafañe. Estos relicarios adoptan las más variadas formas: cabezas, brazos, estuches piramidales, arquetas etc. Las reliquias fueron distribuidas por todo el Monasterio concentrándose las más importantes en la BasÃlica. En el lado del Evangelio, bajo la protección del Misterio de la Anunciación de MarÃa, se guardan todos los huesos de las santas y mártires. En el lado opuesto, en el Altar de San Jerónimo, se sitúan los restos de los santos y mártires. Los restos sagrados se guardan en dos grandes armarios, decorados por Federico Zúccaro, que se encuentran divididos en dos cuerpos; se pueden abrir por delante, para ser expuestos al culto, y por detrás, para poder acceder a las reliquias.
Más información:
Patrimonio Nacional - Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial
Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial
Archivo fotográfico:
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Tags: Comunidad de Madrid, Rincones

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