¿Dónde quedamos?

¿Dónde quedamos?, es la pregunta que ya tiene una respuesta conocida para muchos madrileños nativos y adoptivos.
La juventud, los turÃstas, los enamorados, la banda de amigos y otras tantas faunas urbanas, tienen como punto de encuentro el tan fotografiado oso y el madroño. O la salida del Metro de Mayor y otros rincones de esta emblematica Plaza de la Puerta del Sol. En la esquina de la sombra, si es verano, y junto al vendedor de castañas, si es invierno.
Algún que otro queda en el kilómetro Cero, justo en la acera de la internacionalmente conocida Casa del Correo. Tiene su emoción, no? […]
Desde ahà varios rumbos a seguir. A la discoteca Joy Eslava, o al Palacio Gaviria los mas marchosos. Las señoras de postÃn, y no tanto postÃn, al Corte Inglés, a las tiendas de la zona, o a San Ginés en las tardes de invierno.
Un paseo de etiqueta por la hoy peatonal calle Arenal hasta Ópera, pasando por el edificio donde nació el ratoncito Pérez, o directos a la Plaza Mayor en cualquier época del año.
Esto es parte de la vida cotidiana de Madrid.
Y ahora otra pregunta… ¿Cómo fue antes?. Es de entender que igual que ahora, sin móviles, claro, pero con un paisaje y costumbres muy distintas.
 Atención a los “Buga” del año 1929

Y a la marquesina del Metro

A finales del XIX era menos turÃstica que en la actualidad

Bueno, las aglomeraciones siempre existieron

Fijaros en los detalles de esta foto de los años Cincuenta



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