Sábado de Cine por Madrid – Descubre Madrid

Vista de la calle Bailén, al fondo Torre Madrid – ‘Empezó con un beso’ (1959-G. Marshall)
El plató cinematográfico que es Madrid tiene diferentes protagonistas: actores, directores y productores (tanto nacionales como extranjeros) que han rodado en nuestra ciudad.
Algunas de las películas de producción no española (o al menos no únicamente española) que han pisado suelo español son: Los otros, de Alejandro Amenábar, rodada en el Palacio de los Hornillos de Cantabria y en Madrid; Los fantasmas de Goya, de Milos Forman, con escenas rodadas en Madrid (Parque de el Retiro, San Martín de la Vega, Boadilla del Monte, Aranjuez y El Pardo), Salamanca y Segovia; The Tourist, de Marcel Langenegger que dirigió escenas en la Plaza Mayor, el Círculo de Bellas Artes, el Paseo del Prado y el Instituto Cervantes de Madrid; y otras tantas.
El Centro de Turismo de Madrid organiza una Ruta teatralizada para descubrir rincones de Madrid inmortalizados en el séptimo arte.
Dirección: Plaza Mayor, 27 (Casa de la Panadería). Madrid 28012.
Teléfono: (+34) 91 588 29 06 / (+34) 91 588 16 36
Página web: www.esmadrid.com
Correo electrónico: descubremadridptm@munimadrid.es
Horario: De lunes a domingo, 09:30 – 20:30 h.
En el caso de las visitas cuyo punto de encuentro sea distinto a Plaza Mayor, 27, es imprescindible la inscripción previa en el Centro de Turismo de Madrid.
Tarifas:
Adultos 7,65 €
Tarifa reducida para jóvenes hasta 25 años, estudiantes, jubilados y desempleados o por la adquisición de tres
o más entradas por persona para visitas diferentes no integradas en un ciclo de visitas) 6,35 €
Madrid, escenario de:
Una de las primeras imágenes urbanas de Madrid en el cine fue la Salida de misa de las Calatravas, rodada en 1898. Hasta la aparición del sonoro, el Parque de El Retiro o el Rastro fueron dos de los espacios urbanos preferentes para el rodaje de películas en Madrid.
De entre las películas de este periodo cabe destacar:
‘Rosa de Madrid’ de Eusebio Fernández Ardavín (1928)
‘¡Viva Madrid que es mi pueblo!’ de Fernando Delgado (1929).
Durante los años de la segunda República (1931-1936) se fija uno de los tópicos urbanos más característicos de la ciudad con el musical ‘La verbena de la Paloma’ (Benito Perojo, 1935) y las comedias folclóricas.
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Mientras duró la Guerra Civil (1936-1939), la imagen de Madrid en el cine fue prioritariamente testimonial, de carácter documental, vinculada con las motivaciones propias de la propaganda política llevada a cabo por los partidos y las asociaciones nacionales y extranjeras. En la posguerra, son numerosos los autores que están de acuerdo en considerar a Edgar Neville como el realizador que mejor ha definido la esencia de la ciudad. De entre todas sus películas que tienen a Madrid como espacio de su narración, ‘El último caballo’ (1950) es sin duda la mejor.
‘Surcos’ de José Antonio Nieves Conde (1951)
‘Los golfos’ de Carlos Saura (1959) inauguran una nueva visión realista y crítica de la ciudad.
‘Las chicas de la Cruz Roja’ de Rafael J. Salvia (1958)
‘El día de los enamorados’ de Fernando Palacios (1959).
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A partir de los 60 comienza la mirada llamada ‘posmoderna’ de la capital, con la comedia española que representan películas como:
‘La ciudad no es para mí’ de Pedro Lazaga (1965)
‘¿Qué hace una chica como tú, en un sitio como este?’ de Fernando Colomo (1978), antecedente de lo que luego más tarde representará la comedia madrileña.
La transición que vivieron España y su capital a partir de los años 80 también se dejó notar en el cine, que proyecta la imagen de un Madrid híbrido, de escenarios cosmopolitas, de barrios de fisonomía tradicional o de espacios periféricos.
Un capítulo a parte dentro de esta época se merece el trabajo de Pedro Almodóvar con su cine contextualizado en ese espacio lúdico y de libertad, fundamentalmente urbano, que fue la movida madrileña, con películas como:
‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ (1979)
‘Laberinto de pasiones’ (1982)
‘Entre tinieblas’ (1983)
¡¿Qué he hecho yo para merecer esto?’ (1984)
‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ (1988).
A partir de este momento, muchos autores comienzan a hacer un cine alejado de la comedia y sin ascripciones claras a ningún género, con cintas como:
‘Historias del Kronen’ de Montxo Armendáriz (1995)
‘El día de la bestia’ de Álex de la Iglesia (1995)
‘Tesis’ (1996) y ‘Abre los ojos’ (1997) de Alejandro Amenábar.
Por último, una breve referencia al Madrid literario reconstruido en gran cantidad de películas como:
‘Tormento’ (Pedro Olea, 1974)
‘Pim, pam, pum… ¡fuego!’ (Pedro Olea, 1975)
‘La Colmena’ (Mario Camus, 1982)
‘Las bicicletas son para el verano’ (Jaime Chavarri, 1983)
‘Tiempo de silencio’ (Vicente Aranda, 1986)
‘Amantes’ (Vicente Aranda, 1990)
‘El amor perjudica seriamente la salud’ (Manuel Gómez Pereira, 1996).
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