Biblioteca Nacional

Patrimonio de la CAM (XI)
El saber ocupa un lugar – Siglo XVIII
Biblioteca Nacional
Esta institución tiene su origen en la Biblioteca Real, creada por Felipe V al comienzo del siglo XVIII. En la actualidad, la Biblioteca Nacional es el organismo depositario del patrimonio bibliográfico y documental de España, y principal centro informativo y documental sobre la cultura escrita española e hispanoamericana.
Ubicación
Está ubicada en el solar que ocupó la primera Escuela de Veterinaria, en la zona denominada en aquellos tiempos (1866) “Madrid Moderno”.
Linda con los Jardines del descubrimiento en su lateral Norte y tiene entrada por el madrileño Paseo de Recoletos, 20. Comparte edifico con el Museo Arqueológico Nacional.
El primer local que disfrutó la Biblioteca Real estaba situado en el pasadizo que unÃa el hoy desaparecido Real Alcázar con el Monasterio de la Encarnación.
Durante la ocupación francesa, debido a las reformas urbanÃsticas emprendidas por José Bonaparte en la actual plaza de Oriente, la Biblioteca Real debe trasladarse al Convento de los Trinitarios Calzados, en la calle de Atocha; allà permaneció una década, las reclamaciones de los Trinitarios Calzados ante el Rey propiciaron un nuevo traslado, esta vez al Palacio donde celebraba sus sesiones el Consejo del Almirantazgo.
No fue éste su definitivo acomodo; en 1826 tuvo lugar un nuevo cambio de sede, en esta ocasión al edificio que perteneció al Marqués de Alcañices, en la actual calle de Arrieta esquina con la calle de la Bola, cerca de su primitiva ubicación.
Historia
La primitiva Biblioteca tiene su origen durante el reinado de Felipe V, cuando este monarca decide crear una Biblioteca Real con los principales objetivos de fomentar el estudio y la instrucción entre sus súbditos y reunir, en un único establecimiento, las bibliotecas de los nobles emigrados, que luchaban en la guerra de Sucesión en apoyo de Carlos de Austria.
La Biblioteca Real es la primera de las grandes instituciones de carácter cultural creadas por los borbones españoles, a ella le seguirÃan otras, como las Reales Academias de la Lengua, de la Historia y de Bellas Artes.
En 1716 serÃa firmado por el rey el decreto fundacional y, ese mismo año, se obligarÃa a que todos los impresores o editores entregasen a la Biblioteca Real un ejemplar de cada una de las obras que fuesen impresas en sus talleres; un antecedente claro del actual Depósito Legal.
Durante el reinado de Carlos III se producen modificaciones importantes en el reglamento de la Biblioteca Real; el bibliotecario mayor, hasta entonces responsable de esta institución, se convierte en Director y el resto de bibliotecarios son considerados criados de la Real Casa. Se regula el funcionamiento interno: libros de registro, Ãndices temáticos, etc.; en 1781 se revitaliza y organiza la Imprenta Real, hasta entonces un establecimiento modesto encargado de publicar “La Gaceta” y en en la que acabarÃan participando los más destacados impresores, grabadores y encuadernadores del momento. En 1789, fue creada la Real CalcografÃa, con el objetivo de centralizar los trabajos de grabado con destino a los distintos establecimientos estatales.
El cambio de denominación, de Biblioteca Real por Biblioteca Nacional, se produce en 1836. Sin embargo, se trataba de algo más importante que un simple cambio de nombre; la que hasta entonces habÃa sido una institución de la Corona pasa a ser un organismo estatal, dependiente del Ministerio de la Gobernación.
En 1892 finaliza la construcción de este edificio, inicialmente destinado a albergar la Exposición Iberoamericana conmemorativa del IV Centenario del Descubrimiento de América, y en el que se establecieron los museos Arqueológico y de Pintura Moderna, el Archivo Histórico Nacional y la Biblioteca Nacional.

Durante la guerra civil española los fondos de la Biblioteca Nacional crecieron notablemente, fueron unos quinientos mil volúmenes procedentes de la actividad de la Junta de Incautación, creada con el objetivo de salvar de la destrucción los libros y obras de arte conservados en palacios, centros religiosos y casas particulares.
Desde 1986 la Biblioteca Nacional engloba a la Hemeroteca Nacional, el Instituto Bibliográfico Hispánico y el Centro del Tesoro Documental y Bibliográfico. También desde ese año posee un nuevo depósito en Alcalá de Henares.
Arquitectura
Es obra del arquitecto Francisco Jareño, quien habiendo terminado la carrera en 1848 disfrutó de una pensión para viajar por el extranjero, ganando a su regreso la cátedra de Historia del Arte en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Al poco de iniciarse las obras, éstas quedaron paralizadas por falta de fondos, circunstancia que se agravarÃa debido a la convulsa situación que entonces vivÃa España: Revolución del 68, reinado de Amadeo de Saboya y Primera República.
Cuando se produjo la Restauración de Alfonso XII, Jareño se acercaba a los sesenta años y prefirió ocupar la dirección de la Escuela de Arquitectura a seguir con su proyecto de la Biblioteca Nacional, dejándolo en manos de su colaborador Antonio Ruiz Salces.
Fue uno de los primeros edificios españoles en los que se utilizó masivamente el hierro aunque, al ser objeto -desde su inauguración- de sucesivas transformaciones de poca calidad, hay que lamentar las desapariciones de los patios árabe y romano y el depósito de libros, maquÃticos exponentes de la arquitectura del hierro madrileña. En 1987 comenzó una rehabilitación progresiva del edificio, a partir del proyecto de los arquitectos Junquera y Perez-Pita.

Más información
Biblioteca Nacional – BNE
Hemeroteca digital de la BNE
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