Palacio de Villahermosa

Situado en la esquina del Paseo del Prado con la Carrera de San Jerónimo, fue construido entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en estilo neoclásico. Su arquitecto fue Antonio López de Aguado, discípulo de Juan de Villanueva, quien lo realizó por encargo de María Pignatelli y Gonzaga, mujer del XI Duque de Villahermosa. De hecho, toma su nombre debido a que era la residencia en Madrid del duque de Villahermosa. Como curiosidad histórica es donde el Duque de Angulema residió al llegar a Madrid al frente de los Cien Mil Hijos de San Luis.

A mediados del siglo XIX, fue una de las residencias más ilustres de Madrid, escenario de importantes fiestas y veladas culturales. El pianista y compositor Franz Liszt tocó el piano en uno de sus salones, según atestiguaba una placa colocada en su fachada de la Carrera de san Jerónimo.

El edificio consta de tres plantas y combina armónicamente en la fachada la piedra y ladrillo visto, siguiendo el precedente del Museo del Prado. Un pequeño pórtico dórico enmarca su entrada orientada a la Carrera de San Jerónimo, actualmente precintada al haberse elegido como acceso único el de la fachada opuesta, que cuenta con un jardín cerrado más adecuado para recibir a los visitantes.

Aunque por largo tiempo se pensó lo contrario, la fachada principal del palacio fue siempre, desde su origen, la que da a los jardines, que luce en su cornisa el escudo familiar. No pudo elegirse como fachada principal la que da a la Carrera de San Jerónimo, por estar enfrente el Palacio de los Duques de Medinaceli (hoy Hotel Palace), linaje que por su origen real tenía el privilegio de ostentar su escudo sin ninguno enfrente.

Los Duques de Medinaceli descienden del primogénito de Alfonso X El Sabio, llamados los Infantes de La Cerda, herederos, por tanto, del reino de Castilla. Estos Infantes no llegaron a reinar por apropiarse ilegalmente de la Corona su tío carnal Sancho, que reinó con el nombre de Sancho IV de Castilla, llamado El Bravo. El apodo de La Cerda, se le dió a su padre (primogénito y heredero legal del reino de castilla) por su pelo extremadamente grueso y fuerte, tan fuerte como cerdas. En esos tiempos se llamaban cerdas a las cuerdas o sogas.

En el frontispicio de la fachada principal (la que da a los jardines), aún se conserva el nombre de la Duquesa (María Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, Duquesa de Villahermosa).

En el siglo XX el edificio fue comprado por la banca López Quesada y transformado como edificio de oficinas. Finalmente adquirido por el Estado español, se utilizó como sala de exposiciones del Museo del Prado en los ochenta. Su rehabilitación final como museo fue diseñada por Rafael Moneo e inaugurada en octubre de 1992. En 2004, se le sumaron dos edificios colindantes, a modo de ampliación destinada en su mayor parte a albergar la colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Fotografías del estado del palacio en los años 60 y posterior restauración. (www.oronoz.com)

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