Ciencia en tiempos de Carlos III

(Antonio Carnicero – Siglo XVIII – Museo del Prado)
La enseñanza cientÃfica alcanzó auténtica altura en centros dependientes de la Corona, del tipo del Seminario de Nobles, de Madrid (1725), o de iniciativas particulares, como el Instituto Asturiano, de Gijón (1794), que Jovellanos organizó con la finalidad principal de formar ingenieros y pilotos. La Real Academia de Ciencias y Artes de de Barcelona fue la primera de su clase en España. En 1785, el rey Carlos III y su primer secretario de Estado, el Conde de Floridablanca, decidieron fundar en la Corte una Academia de Ciencias “para promover el estudio, aplicación y perfección de la ciencias exactas”.
Mencionaremos en este artÃculo las investigaciones conocidas en tiempos de Carlos III y los personajes vinculados con Madrid.
Por lo extenso del tema, no abarcaremos aquellas partes de la ciencia de misma época pero sin relación directa con la Villa y Corte. Tal es el caso de las investigaciones sobre la Óptica, la Mecánica, la Acústica, el Calor y la Electricidad, en pleno desarrollo en la Europa del Siglo XVIII.
Fisiomatemáticas
La difusión en España y la América española de las nuevas ciencias fisicomatemáticas durante las primeras décadas del siglo XVIII tuvo su mejor instrumento en el Compendio Mathematico de Tomás Vicente Tosca. La más importante es la parte dedicada a la fÃsica, que constituye la primera exposición sistemática española de la nueva disciplina, como ciencia “positiva” atenida a los datos de la experiencia y formulada en lenguaje matemático.

Jorge Juan (1713-1773 – Muere en Madrid, el 21 de julio de 1773.
En 1734 fue designado, junto a Antonio de Ulloa, para encabezar la participación española en una expedición al Perú, organizada por la Academia des Sciences de ParÃs, para medir un arco de meridiano terrestre.
Desde 1735 hasta 1744 trabajó en dicha expedición, encargándose de las observaciones astronómicas y de las experiencias fÃsicas, mientras que Ulloa realizaba las correspondientes a la historia natural. A su regreso, ambos expusieron los resultados en sus Observaciones astronómicas y phisicas…en los reynos del Perú (1748), obra rigurosamente al dÃa en la que Jorge Juan, por ejemplo, utilizó el análisis infinitesimal, asà como la astronomÃa y la fÃsica posteriores a Newton.
Desde 1752 a 1766, Jorge Juan fue director de la Academia de Guardamarinas de Cádiz, donde fundó un observatorio astronómico, trasladado más tarde a San Fernando. A partir de 1770 dirigió el Seminario de Nobles madrileño, cuyos planes de estudios reorganizó profundamente. Su obra más importante es el Examen marÃtimo (1771), tratado de mecánica aplicada a la navegación, traducido al inglés, francés e italiano.
Antonio de Ulloa (1716-1795)
En el terreno didáctico, la sÃntesis más importante de la centuria la ofrecieron los Elementos de matemáticas (1779-1790) del catalán Benito Bails, “director de matemáticas” de la Academia de San Fernando de Madrid. La parte propiamente matemática, es una exposición al dÃa que incluye el cálculo infinitesimal y la geometrÃa analÃtica. Otros volúmenes se ocupan de dinámica, hidrodinámica, mecánica, óptica, astronomÃa, fÃsica e ingenierÃa civil desde una perspectiva matemática.
QuÃmica
El francés Francisco Chavaneau consiguió en 1777 una técnica rentable de purificación del platino. Fue el primer profesor de quÃmica que tuvo el Real Seminario Patriótico de Vergara. Debido al prestigio que ello le proporcionó fue nombrado en 1787 director de la Real Escuela de MineralogÃa de Madrid, asà como del laboratorio de QuÃmica Metalúrgica.
También iniciaron en Vergara su trayectoria docente e investigadora los hermanos riojanos Fausto y Juan José de Elhuyar. Las investigaciones de este último le llevaron al descubrimiento del wolframio, que comunicó al mundo cientÃfico en una monografÃa impresa en 1783. Fausto Elhuyar fue catedrático de mineralogÃa del Real Seminario de MinerÃa de México, donde descubrió en 1801 el vanadio.

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