Un balneario en la calle Hileras 4

edjaval 4 Febrero 2010 0

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La retícula de calles que conforman los alrededores de la Plaza Mayor sorprenden a turistas y visitantes por sus estrecheces y la variedad de estilos arquitectónicos.

Este ratón de hemeroteca ha encontrado un anuncio que hace referencia a la calle Hileras; motivo que me llevó a recordar el por qué de su nombre y algunas cosas más.

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La calle de las Hileras
En tiempos antiguos esta calle formaba parte de los jardines de la Reina, y tenía dos hileras de árboles a cada lado, de los que tomó el nombre la calle. Era el paseo predilecto del rey don Fernando III ‘el Santo’.
La calle va desde la plaza de Herradores a la de San Martín. El trozo comprendido entre la última plaza y la calle del Arenal se denominaba en el siglo XVIII de la Bodega de San Martín.
En 1638 se compró terreno para ensanchar la calle, aunque ya existen antecedentes de construcciones particulares desde 1631.

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Free Image Hosting at www.ImageShack.usFernando III (El Santo)
En los jardines de la Plaza de Oriente se encuentra la estatua de este rey llamado ‘El Santo’ por ser muy creyente. El Papa Clemente X lo canonizó en 1671.
Hijo de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla, llegó a ser Rey de Castilla, Toledo, León, Galicia, Sevilla, Córdoba, Murcia y Jaén.
Impuso el castellano como idioma oficial de sus reinos en sustitución del latín. Repartió las tierras conquistadas entre la iglesia y los nobles, lo que dio lugar a la formación de grandes latifundios.
Era un rey ‘cultureta’, y se esmeró porque en la Corte se le diera importancia a la música y al buen hablar literario. Mandó a construir las catedrales de Burgos y de León.
Era padre nada menos que de Alfonso X ‘El sabio’, que le sustituyó en el trono a su muerte.

El anuncio publicitario
La publicidad, que se puede ampliar, aparecía en la sección de anuncios del periódico ‘Gedeón‘ del 12 de julio de 1899 y anunciaba sus ‘baños sulfurosos’ y sus ‘duchas frías y escocesas’. Se estableció en Madrid en 1858 con el nombre de baños rusos y estaba dirigido por los doctores M. Arnús y F. Borrell.
El establecimiento, que recibía el nombre de ‘Balneario de San Felipe Neri’, estaba ubicado en la calle Hileras nº 4 y debía ser muy grande porque también tenía entrada por la calle Bordadores nº 3, donde se encontraban las camas de la casa de baños.

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En 1870 comentaban que desde la inauguración hasta ese año habían pasado por los baños 32.000 bañistas.

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De la revista hablaremos en otra ocasión.

El opúsculo de 1870 detalla los servicios y calidades terapéuticas que se ofrecían en el balneario. De aquella publicación hemos obtenido el plano interior, donde pueden apreciarse las instalaciones de cañerías, calderas, estufas, pilas de baño (de invierno y verano), depósitos de agua, etc.

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Los servicios que prestaba el Balneario San Felipe Neri eran los siguientes:

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El balneario estaba abierto todo el año, y los baños portátiles se servían de día y de noche «…habiendo en el establecimiento, para el más y mejor servicio de los enfermos, un suficiente personal de guardia».
Había cuartos de baño con pila de metal, para invierno, y cama para favorecer la reacción. Este servicio costaba entre 12 y 16 reales.
Para hacer las cuentas de reales a pesetas, euros, o lo que prefiera, nada mejor que las cuentas de la zarzuela “El tango de la Menegilda“, que dice:

“Yo iba por la mañana a comprar
y me daban tres duros para pagar,
y de sesenta reales gastaba treinta… un poco más
y lo que sobraba…
me lo guardaba
un militar.”

Hileras nº 4 alberga en la actualidad al Restaurante Moaña, de típica cocina gallega, y el edificio ya no es el que era, es de construcción nueva (aproximadamente 1940).

Las calles de Madrid conservan infinidad de recuerdos de la sociedad madrileña de otros tiempos, costumbres que traemos al presente como curiosidad o mera historia urbana.