Red de Blogs
Navegas por la Red de Revistas Online más numerosa de Internet - ¿Qué otras temáticas te interesan?  



Bocata de Calamar




Bar La Ideal - Plaza Mayor de Madrid

Madrid es muchas cosas.

Centro neurálgico donde se dan cita miles de personas en un punto fijo, la Puerta del Sol, otrora gran explanada donde pegaba la vuelta el tranvía, y hoy punto de encuentro donde se decide el rumbo a tomar.
Es esta puerta lugar conocido internacionalmente por las doce campanadas del reloj en fin de año y la tradición de las uvas. Nunca conseguí tomarlas acompasadas con las campanadas, a la tercera ya me entra la risa y a la sexta ya voy metiendo las uvas de dos en dos para que no me sobre ninguna en el duodécimo tañido.

Desde el Oso del Madroño y hacia Occidente está la calle de Alcalá, que te lleva hasta la puerta homónima , pasando por Cibeles y un sin fin de edificios opulentos y bellísimos. O la carrera de San Jerónimo, que te baja hasta el Congreso y el Museo del Prado.

Hacia Oriente, caminando por la hoy peatonal calle Arenal, descubrirás la casa donde vivió el famoso ratoncito Pérez, y en un recodo disfrutarás de una antigua tienda de libros igual de antiguos. Un poco mas escondida está la chocolatería San Ginés… si te gustan los churros, disfrútalos allí con una buena taza de chocolate.

Siguiendo por Arenal, pasando por Ópera y su teatro Real, llegarás al Palacio de Oriente y sus pintorescos alrededores. Paso por alto un montón de sitios, como por ejemplo el rastro, allí por Cascorro.

Y lo hago porque el hambre ya canta en el estómago y quiero “papear”.

Subo desde Sol por una calle zigzagueante, la de la Sal, plagada de negocios, bares y gente que va y viene, para llegar a un claro que te libera del agobio de la multitud y llena tus ojos de belleza.

Es la Plaza Mayor, desde donde vas al cielo, porque de Madrid al cielo… nunca mejor explicado.



Varios arcos marcan el destino posible. Por aquí a la Cava Baja, por allí a las Cuevas de Luis Candela. Por aquel otro a la Calle Mayor rumbo a la Almudena o la Plaza de la Villa. Y por aquel arco a La Ideal.

Tres metros de fachada por seis o siete de fondo. Con su barra de estaño que llega casi hasta el final y donde los cinco o seis camareros que allí dirigen el cotarro se mueven sin parar, con una simpatía difícil de igualar, y una maestría singular en el arte de tirar cerveza y buscar el punto exacto al molusco cefalópodo.
En esos veinte o veintidos metros cuadrados entran todas las personas que quieran entrar, que son mas de las imaginables. Entran y salen, porque algunos prefieren comer en la calle, sentados en los peldaños de alguna vetusta escalera.

Pero yo prefiero comer dentro, codo con codo, muy cerca de la mujer amada, a la que veo luchar y disfrutar con su bocata de calamar y su caña de cerveza.
O con unos amigos tertulianos, que te muestran la sonrisa engrasada y el codo flojo, coreando un bis de bocata o caña… o ambas cosas.
Los azulejos que cubren las paredes me remontan a otros tiempos, y el placer de disfrutar de ese típico bocata me hacen conservador de una tradición madrileña que ningún turista se pierde, y ningún madrileño deja de cumplir a rajatabla.
Bocata de calamares de la Plaza Mayor, el del bar La Ideal, por supuesto.

Allí sacié el hambre muchas veces, allí reí, allí pensé, allí compartí. Y es allí donde, cada vez que salgo a redescubrir Madrid con mi novia, hacemos hueco en el tiempo y nos pasamos.
Disfruto viendo su carita de alegría y sus ojitos agradeciendo.
Disfrutamos los dos… y sólo parece un simple bocata de calamares.

Es lógico que este escrito sea dedicado a “Madriz”, pero también lo es para los camareros de aquel sitio que me atienden con la misma cordialidad desde hace mas de veinte años.

Es lógico que lo dedique también a la mujer amada, que hace de aquel momento algo muy especial y, estoy seguro, logra que el bocata sepa mucho mejor.

Que aproveche!


Comentarios Enviados

Déjanos tu comentario




Envíanos tu Comentario:

Tómate unos segundos y dinos que opinas del artículo, gracias.




Cerrar
Enviar por Correo