Farinelli en Madrid
El próximo 24 de enero se cumplirán tres siglos y cuatro años del nacimiento de Carlo Broschi, más conocido como Farinelli “il castrato” (Aulia, 24 de enero de 1705 – Bolonia, 15 de julio de 1782).
Farinelli llegó a Madrid en 1737, donde sólo tenÃa planeado quedarse unos meses y acabó viviendo casi 25 años.
Su condición de “castrati” con una voz excepcional le hizo famoso en Italia, Inglaterra, Francia y obtuvo su mayor apogeo en España.
Cantó en Milán en 1726, donde Johann Joachim Quantz (compositor y flautista alemán) lo oyó y escribió lo siguiente:
“Farinelli tenÃa una voz de soprano penetrante, completa, rica, luminosa y bien modulada, con un rango en ese momento desde La debajo de Do medio a Re tres octavas por encima de Do medio… Su entonación era pura, su vibración maravillosa, su control de la respiración extraordinario y su garganta muy ágil, por lo que cantó los intervalos más amplios rápidamente y con la mayor de las facilidades y seguridad. Los pasajes de la obra y todo tipo de melismas no representaron dificultades para él. En la invención de ornamentación libre en el adagio fue muy fértil”.
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Su voz, empleada por la reina Isabel Farnesio para curar al rey Felipe V de su locura melancólica, le ganó tanta influencia con Felipe que éste eventualmente le dio el poder, si no el nombre oficial, de primer ministro, además de unos elevadÃsimos honorarios, coche de caballos propio y una casa en el mismÃsimo Paseo del Prado.
Su condición de eunuco no le impedÃa estar secretamente enamorado de una chica de la nobleza, de la cual no se sabe el nombre completo, solo sus iniciales: S.I.L.
Durante una década, noche tras noche, Farinelli cantaba las mismas canciones al rey.
Poco después de la muerte de Felipe V, reinando Fernando VI, Farinelli fue nombrado director de teatros en Madrid y Aranjuez, y la mayorÃa de las obras que montó tenÃan textos de Pietro Metastasio.
Se le otorgó el rango de caballero en 1750 y se le condecoró con la Cruz de Calatrava.
Utilizó su poder en la corte para persuadir a Fernando que estableciera la ópera italiana. También colaboró con Domenico Scarlatti, un compañero napolitano que vivÃa en España.
Convertió el teatro del Palacio del Buen Retiro en el escenario más grandioso de la ópera mundial, con apoyo financero de Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada y valido del joven monarca.
Uno de los montajes más singulares de la música operÃstica española de todos los tiempos fue el representado por la denominada Escuadra del Tajo. Se trataba de una flotilla de falúas que surcaban el gran rÃo a su paso por Aranjuez, con la pareja real, Fernando y Bárbara en la cubierta del navÃo real y Farinelli junto a ambos. El rey, gran aficionado a la música, tocaba el clave y la reina y Farinelli, a dos voces, entonaban bellÃsimas piezas ante el asombro de cortesanos y diplomáticos.
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Después del ascenso de Carlos III, Farinelli se retiró a Bolonia con la fortuna que amasó, y allà pasó el resto de sus dÃas con Metastasio, falleciendo pocos meses después que él. Su patrimonio incluÃa regalos de la realeza y valiosos instrumentos musicales, como un violÃn Stradivarius.
Farinelli no sólo cantó, sino que también tocó instrumentos musicales con teclado y la viola d’amore. Ocasionalmente compuso, escribió el texto y la música de un adiós a Londres y un aria para Fernando VI, asà como sonatas en órganos.
Este personaje del pasado, que formó parte del crecimiento de nuestra ciudad, convirtió al Madrid de aquellos tiempos en la capital europea de la ópera.
ACTUAL: Una idea de lo que fue Farinelli en la voz de Arno Rauning, un castrati del Siglo XX.

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